SALVAJE según FERNANDA ORAZI

 

DÍA 1. DOMINIO PÚBLICO de Roger Bernat

 

Nunca creí que tuviera que ser necesariamente de interés o de bien para otros lo que hago, mi actividad. Me sigo sorprendiendo cada vez que me dicen: “vinieron 40 personas hoy”.

Creo que no me liga a la actividad una idea romántica la verdad, sólo puedo limitarme a afirmar: “Ha sido intenso. Estábamos muchas personas ahí respirando, deseando y haciendo algo juntas. He hecho y dicho cosas de gran intensidad sabiendo todo el tiempo lo que estaba haciendo y diciendo y no me he vuelto loca. Y toda la gente con la que estaba sabía que yo sabía y yo sabía que ellos sabían que yo sabía. Todos sabíamos y al mismo tiempo todos nos quedábamos ahí, otra vez, haciendo, diciendo, viendo, escuchando.Y lo que pasa en realidad es que también todos sabemos que hay cosas de las que ninguno de los que estamos ahí sabemos nada”.  Me conmueve eso y supongo que por eso recaigo y vuelvo a hacerlo cada vez, es como una debilidad que me lleva una y otra vez a buscar esa escena en la que todo esto se vuelve a pensar, como un estado de pura potencia. Y extrañamente de lucidez e implicación al mismo tiempo (no puedo decir lo mismo si se trata de cualquier situación de mi vida no escénica).

Quizá en eso radique, entre otras cosas, cierta fe en la idea de que la práctica teatral “hace bien”. Bueno, en definitiva es “poner en juego”, poner en términos de juego las ideas, la construcción del mundo, todos juntos y a sabiendas. Y no encarnar (término que se ha usado mucho en el teatro) sino DESCARNAR las ideas y el mundo, para volver a ponerlas en carne  pero a consciencia y ahí, con otros y cada vez. Claro, así no hay quien no piense algo ¿No? Como mínimo algo.

Evidentemente no habría pensado en esta dirección si la experiencia no hubiera sido la que propone Roger Bernat con Dominio Público, en la que todo el tiempo había que identificarse o no con una idea acerca de uno mismo, lo cual llevaba a identificarse (o no) con un grupo, lo cual llevaba todo el tiempo a preguntarse (o no) ¿Ahora quién vendría a ser yo? ¿Qué es esto? ¿Qué hago acá? ¿Quienes son todos estos? Lo cual llevaba preguntarse (o no) ¿Por qué estoy obedeciendo? ¿Quién es esa voz? ¿Es alguien?  ¿Es el artista? ¿Estoy haciendo lo que me dice un artista que haga? ¿Qué es un artista ?  Y también ¿Por qué me hace estas preguntas? ¿Se las preguntó él también? ¿Cuánto tiempo de su vida dedica a preguntarse? ¿Qué vida es esa que pregunta por la vida? “¿Hay preguntas que no deberían hacerse?” ¿Por qué lo estoy haciendo? ¿Porqué lo está haciendo toda esta gente? ¿Qué piensa toda esta gente de lo que está haciendo? ¿Yo qué pienso?

Aquí termino hoy, parece inconcluso porque lo está…

 

DÍA 2. OBSERVEN CÓMO EL CANSANCIO DERROTA AL PENSAMIENTO de El Conde de Torrefiel

 

Mientras estoy ahí, en la cancha de baloncesto de San Cristóbal, veo a toda esa gente, gente a la que veo mucho, gente que se parece a la que veo mucho y gente que no veo casi nunca, tal vez nunca. Gente con la que no nos vemos nunca pero ahora estamos todos juntos viendo un partido de baloncesto con unos cascos por los cuales nos llega una voz, a todos la misma, que nos cuenta cosas que piensa, y tengo un deja vu… ¿Quién es esa voz? ¿Es el artista? ¿Me habla un artista? ¿Qué es un artista?

Llega el momento en que la voz empieza a hablar de cierto tipo de cansancio y empiezo a tratar de imaginar el cansancio de cada uno de los que estamos ahí, y empiezo a tratar de imaginar de qué manera cada uno de ellos, de los que están ahí, se sobrepone al cansancio (porque me cuesta pensar en el mío), pero también empiezo a pensar que quizá, ese cansancio del que habla la obra y yo creo entender, no sea un cansancio que experimentamos todos los que estamos ahí, o al menos no así, no en ese modo de enunciarlo, de traerlo al lenguaje, porque la vida se nos ha presentado de formas muy diferentes, no sé… decido preferir no perderme ahí y empezar a imaginar partiendo de esta hipótesis: “A todos los que estamos aquí no ha pasado algo así, sino igual, parecido”.

Y ahora me imagino que ese cansancio que la voz dice que aparece en la adolescencia, a los 14 años,  y que no es más que el principio de una cadena de cansancios acumulativos, es un cansancio al que ahora mismo me gustaría honrar, o haber honrado en su momento, cuando era propicio. Honrar dándole un lugar, afirmándolo. Pero no me hubiera gustado afirmarlo en cualquier circunstancia, me hubiera gustado hacerlo en la medida en que lo hubiésemos afirmado todos juntos y al mismo tiempo, porque al pensarlo ahora, lo imagino como un tremendo gesto colectivo en resistencia a esa “realización personal” , de la que ya estamos hechos. Pienso ahora: ¿y si fuera justo ahí, en la gestión individual de ese cansancio, en la que se forja eso que llamamos “la personalidad” y hace diferencia a la hora de dejar para siempre a unos y otros en desigualdad de condiciones?  Porque hemos aprendido muy bien que hay buenas y malas” gestiones de  ese cansancio, más o menos eficaces a la hora  alcanzar esa felicidad prometida. Anoche, buscando, puse en google: “observen cómo el cansancio derrota al pensamiento”, apareció entre las diferentes referencias a la obra un título que rezaba “SUPERA EL CANSANCIO”, me morí de cansancio de solo imaginarlo…

Y sigo imaginando: si hubiéramos estado juntos, si nos hubiésemos acercado a estar cansados  junto a otros, si hubiésemos permanecido ahí, tal vez habríamos pensado otras cosas, propias de ese cansancio. Cuando ese cansancio se experimenta en soledad es normal que sea horrible, puesto que solo puede estar en conflicto con la idea de que uno no debería estar cansado. Como el dolor de espalda. ¿Se dieron cuenta de que nos duele la espalda mucho y mal a casi todos en algún momento de la vida y que cuando empieza ya no acaba más? Yo ya he decidido que ese dolor de espaldas no es mío, es un dolor de espaldas humano. Y pienso ahora, que ese cansancio tal vez es un malestar, el malestar en el mundo en cada vida individual. Un cansancio de todos al mismo tiempo,  tal vez sea un gran gesto de coraje colectivo “permanece ahí” “permanezcamos aqui, estamos juntos”. Que pudiera juntarnos como parece que solo el dolor real puede hacerlo, Que pudiera dejar de ser un problema individual, un peso individual que arrastrar hacia el mundo como mejor pueda cada uno y que pase a ser la afirmación, la afirmación, la primera “somos”. A medida que lo voy imaginando me viene un cansancio brutal y no tengo a quien juntarme en mi casa de “persona que vive sola y supera el cansancio cada vez para poder seguir viviendo sola”.

El problema con el cansancio es la resistencia a él. El problema con la muerte es la resistencia a ella.

Ay, me lo sigo imaginando y pienso en una nueva idea de felicidad: “La felicidad es estar lo suficientemente cansados y juntos”.

 

DÍA 3. TAKE A WALK ON THE WILD SIDE de Emilio Rivas

 

ERES MI AMOR MI TODO

¿Hay alguna palabra que exprese eso que pasa cuando algo te recuerda que has olvidado lo que creías que era imposible olvidar?

ERES MI AMOR MI TODO

Me he quedado pensando en “mi barrio”. O en la expresión “mi barrio”.

ERES MI AMOR MI TODO

El barrio de San Cristóbal no es “mi barrio”, es el barrio de mucha gente, pero no el mío.

ERES MI AMOR  MI TODO

¿Cuando desapareció de mi vida “mi barrio” ? Yo que sé.

ERES MI AMOR MI TODO

¿Y cómo es un barrio? Yo qué sé. Pero el barrio en el que pienso hoy es uno en el que su presente cuenta mucho más que su historia.

Los barrios que viven de su historia deberían preocuparse. Me parece.

ERES MI AMOR MI TODO

¿Qué querés decir con esto?  Yo que sé. Ayer me he quedado pensando en mi barrio. Me he quedado diciendo “mi barrio”.

ERES MI AMOR MI TODO

Y también me he quedado pensando en pasiones. En pasiones muy grandes desatándose en territorios muy pequeños. Y pensé también qué sería de las pasiones sin sus territorios y de los territorios sin sus pasiones.

ERES MI AMOR MI TODO

Me pregunté también si es de antigua pensar en las pasiones. Pero después me acordé que siempre fui como antigua.

ERES MI AMOR MI TODO

También fui pasional y tuve un “mi barrio”. Y fui pasional en “mi barrio”. Es una afirmación en pasado: Yo fui pasional en “mi barrio”¿Por qué, si lo pienso, todas las frases que se me ocurren con “mi barrio” son en pasado? ¿Lo puedo decir en fururo?

ERES MI AMOR MI TODO

Seré muy pasional en “mi barrio”. Sí, puedo decirlo en futuro.

¿Puedo seguir diciendo “mi barrio” en futuro?

ERES MI AMOR MI TODO

Sí. Seré muy pasional en “mi barrio”  ¿Y qué cosas me pasarán en “mi barrio”?

ERES MI AMOR MI TODO

Me pasarán muchas cosas, pero una será la más importante para mí ¿Cuál? Tendré 16 años y no podré decírselo a nadie porque será imposible o muy difícil ¿Qué cosa? Ese amor. Un amor. Con alguien. Voy a amar  a alguien. Será alguien de “mi barrio”. Una gran pasión irrefrenable y secreta.

ERES MI AMOR MI TODO

Pero un día no soportaré más tanto silencio. Compraré pintura en aerosol y sin que me vea nadie, pintaré una pared de “mi barrio”. Pintaré un graffiti que diga

ERES MI AMOR MI TODO

En todo el medio del barrio

ERES MI AMOR MI TODO

No se lo contaré a nadie. Nadie en el “mi barrio” sabrá nunca que fui yo.

ERES MI AMOR MI TODO

Solo a una persona se lo voy a contar, un tiempo después, a los 17, pero no será a alguien de “mi barrio”. A Emilio, a él se lo contaré y a nadie más.

ERES MI AMOR MI TODO

Algunos años después me voy a ir de “mi barrio”, y luego de la ciudad. En realidad del país, me voy a ir del país. El graffiti va a seguir ahí, creo que para siempre. Yo lo voy a olvidar, pero va a seguir ahí.

ERES MI AMOR MI TODO

Poco tiempo después, Emilio dará un paseo por “mi barrio”, con muchas personas. Muchas. Recordará de pronto lo del graffiti y se lo contará a todos ¡A todos! Es más, se inventará toda una historia sólo para contarles eso, lo del graffiti.

ERES MI AMOR MI TODO

Será mientras pasean por el parque, el Parque de los Pinos, ahí donde el puente y donde el voley y el del ukelele, el parque ese al que va a besarse todo el mundo.

ERES MI AMOR MI TODO

Bueno, y en ese grupo de personas habrá una chica a la que esto del graffiti le recordará algo que había olvidado pero que creía que no iba a olvidar. Le recordará que ella, a sus trece años, en su barrio, pintó con pintura en aerosol  “Diego te amo” y que nadie supo nunca que había sido ella, ni siquiera Diego, porque no se podía saber.

Y más tarde pensará en la expresión “mi barrio”.